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Blefaroplastia superior o inferior: cuál necesita tu mirada

Dr. Luis Devoz · · Blefaroplastia

La palabra blefaroplastia nombra dos operaciones que comparten poco más que el nombre. Quien busca si necesita una blefaroplastia superior o inferior llega casi siempre con una sola queja —«se me ve la mirada cansada»— y esa queja puede venir de un párpado que cae sobre las pestañas, de una bolsa que abulta debajo del ojo o de una ceja que se descolgó y arrastró todo hacia abajo.

Distinguirlas importa porque cada una toca tejidos distintos, deja otra cicatriz, se recupera en otros tiempos y cuesta distinto. Operar la de arriba cuando el problema estaba abajo deja la misma cara cansada, con puntos de más.

Abajo está la comparación: qué corrige cada una, tres pruebas que puedes hacerte frente al espejo, cómo quedan las cicatrices, qué pasa cuando se operan juntas y qué rangos de precio se manejan hoy en Bogotá.

Dos cirugías distintas con el mismo nombre

La blefaroplastia superior trabaja sobre un exceso: piel que sobra. La inferior trabaja casi siempre sobre lo contrario, un defecto de contención: la grasa que rodea al globo ocular empuja un tabique debilitado y se asoma. Son problemas opuestos y por eso las técnicas no se parecen.

Arriba, el cirujano marca con el paciente sentado y mirando al frente un huso de piel sobre el pliegue palpebral, lo retira, a veces con una tira fina de orbicular y, solo si hay herniación real, con un fragmento de grasa. Son 45 a 60 minutos para los dos ojos, con anestesia local y sedación, y salida el mismo día.

Abajo, el objetivo no es cortar piel sino tratar tres bolsas de grasa —interna, central y externa— y devolverle tensión al borde del párpado. Puede hacerse por dentro, sin tocar la piel. Son entre 60 y 90 minutos, y hasta dos horas si hay que reforzar el ángulo externo del ojo.

De ahí salen las demás diferencias: la superior es la más solicitada y la de recuperación más corta; la inferior es más exigente, se hincha más tiempo y concentra las complicaciones que de verdad preocupan.

Blefaroplastia superior: qué corrige

Corrige la dermatocalasia: el exceso de piel del párpado superior que se pliega sobre sí mismo, borra el surco palpebral y en los casos avanzados se apoya sobre las pestañas. Es lo que hace que la sombra de ojos se transfiera al pliegue y que te pregunten si dormiste mal.

La piel que se retira es poca y muy medida: de 8 a 20 milímetros de ancho, con una regla que no se negocia. Entre el borde de las pestañas y el de la ceja tienen que quedar al menos 20 milímetros de piel; por debajo de esa cifra el ojo empieza a no cerrar bien al dormir. Ante la duda se deja un milímetro de más, nunca de menos.

Tres cosas que no hace: no borra las patas de gallo, que son arrugas dinámicas del orbicular; no sube la ceja, así que si está caída seguirá caída; y no resuelve una ptosis palpebral verdadera, que es del músculo elevador y pide otra técnica.

Cuándo el párpado superior deja de ser un asunto estético

Cuando el pliegue cubre el eje pupilar, el problema deja de ser estético: se pierde campo visual superior y aparece la costumbre de levantar las cejas para ver, con la cefalea del frontal a media tarde.

Eso se documenta con campimetría y concepto de oftalmología. Con esos papeles el componente funcional puede discutirse con la EPS o el plan complementario; pídelos antes de operar, porque después nadie reconstruye una obstrucción ya corregida.

Blefaroplastia inferior: qué corrige

Corrige el abultamiento de la grasa orbitaria que se hernia a través del septo. Con los años ese tabique pierde firmeza y aparece la bolsa: más marcada al despertar y, a diferencia de la retención de líquidos, presente también al mediodía.

Con esa grasa se hacen dos cosas: retirarla, que funciona cuando la bolsa es franca, o reposicionarla sobre el reborde orbitario para rellenar el surco que queda debajo, que es lo que evita el aspecto vaciado de las inferiores mal calculadas. Quitar grasa de más aquí es difícil de deshacer.

El segundo componente es la tensión del párpado. Si el borde está laxo —al separarlo tarda más de un segundo en volver— hay que reforzar el ángulo externo con una cantopexia. Saltarse ese paso es la causa más frecuente de que el párpado quede tirando hacia abajo.

Bolsas, ojeras y surco lagrimal no son lo mismo

Se confunden a diario y cada una se trata distinto:

  • La bolsa es volumen: grasa herniada. Se opera y aumenta al presionar el globo con el ojo cerrado.
  • El surco lagrimal es una depresión que sostiene un ligamento anclado al hueso. No se quita cortando: se rellena.
  • La ojera pigmentada es color, no relieve. Ninguna cirugía la borra: se trata con despigmentantes, láser y protección solar.

Una prueba casera las separa: mírate con la luz por encima de la cabeza y luego a la altura de la cara. Si la sombra desaparece, era relieve; si sigue ahí, hay pigmento, y la cirugía sola te va a decepcionar.

Cómo saber cuál te corresponde

Antes de la consulta puedes orientarte con tres maniobras frente al espejo, con la cara relajada:

  1. Mirada al frente. Si la piel del párpado superior toca las pestañas y el pliegue no se ve, hay dermatocalasia.
  2. Sube la cola de la ceja 3 o 5 milímetros con el dedo. Si el exceso desaparece, el problema no está en el párpado.
  3. Presiona el ojo cerrado. Si la bolsa se acentúa, es grasa herniada y responde a la cirugía inferior.

En la valoración esas impresiones se vuelven medidas. La distancia margen-reflejo, que en un párpado normal está entre 4 y 5 milímetros: por debajo de 3 hay ptosis y el plan cambia por completo. También la piel remanente entre pestañas y ceja, la altura de la ceja respecto al reborde orbitario y la laxitud del párpado inferior, más un test de lágrima si hay antecedente de ojo seco.

De ahí sale la indicación, que no siempre es la que trajo el paciente. La técnica está en la página de la cirugía de párpados, pero la decisión se toma con el paciente delante y una regla en la mano.

Las cicatrices de cada una

La cicatriz de la superior se esconde dentro del pliegue natural del párpado, entre 8 y 11 milímetros por encima del borde de las pestañas. Mide entre 25 y 35 milímetros y, con el ojo abierto, queda plegada hacia dentro: no se ve. Al cerrar los ojos se nota una línea, roja las primeras semanas y pálida después. El punto delicado es el extremo externo: si se prolonga más allá del reborde óseo puede verse al sonreír.

La cicatriz de la inferior por vía subciliar corre 1 o 2 milímetros bajo la línea de pestañas y se extiende de 5 a 10 milímetros hacia afuera. Se disimula bien porque esa piel es la más fina del cuerpo, pero atraviesa el músculo orbicular, y esa cicatriz interna es la que puede retraerse y tirar del párpado. El riesgo de retracción y de ectropión que se detalla en la guía de riesgos de la blefaroplastia pertenece casi por completo a esta vía.

Los tiempos son parecidos: la línea está rosada hasta la semana 6 u 8, aclara entre el mes 3 y el 6 y termina de asentarse hacia el año. El cuidado también: protector solar diario desde que la piel cierra, silicona en gel desde el día 14 o 21 si el cirujano lo indica y nada de sol directo durante tres meses.

La vía transconjuntival: cirugía sin cicatriz visible

Es la vía que cambió la blefaroplastia inferior. En lugar de entrar por la piel, se hace una incisión de pocos milímetros en la conjuntiva, a unos 4 o 5 milímetros del borde del cartílago tarsal. Desde ahí se llega directo a los tres compartimentos de grasa.

La ventaja no es cosmética sino estructural: no se corta piel ni se secciona el orbicular, así que no queda cicatriz interna que pueda contraerse. Eso baja el riesgo de que el párpado quede retraído o evertido, la complicación que más marca la cara. Tampoco hay puntos externos que retirar.

Tiene un límite honesto: no quita piel. Si además de la bolsa sobra piel, esta vía sola deja el párpado arrugado sobre un relieve ya plano; entonces se combina con una resección mínima de 2 a 4 milímetros —el pellizco de piel, que no toca el músculo— o con un tratamiento de superficie.

El perfil que más se beneficia es el paciente de 30 a 50 años con bolsas evidentes y buena piel; por encima de esa edad se decide caso por caso. Los criterios de cada abordaje están en la página de blefaroplastia en Bogotá.

Cuándo el problema no es el párpado sino la ceja

Una parte considerable de quienes piden blefaroplastia superior tienen, en realidad, una ptosis de cola de ceja. Con los años la ceja desciende y, como la piel del párpado cuelga de ella, buena parte del exceso que se ve arriba es piel de la frente que bajó, no piel del párpado que sobra.

La referencia: en la mujer la ceja debería descansar por encima del reborde orbitario, con la cola algo más alta que la cabeza; en el hombre, a la altura del reborde y más horizontal. Cuando la cola cae por debajo, el pliegue se apelmaza hacia afuera y aparece esa expresión de enojo.

Operar el párpado con la ceja caída tiene dos consecuencias. La primera: el resultado se queda corto y a los pocos meses el paciente vuelve diciendo que no se le nota. La segunda, peor: al retirar piel se fija la ceja más abajo y luego no queda margen para levantarla sin comprometer el cierre del ojo.

El filtro es la maniobra del dedo. Si al levantar la cola el sobrante desaparece, la indicación es una elevación de ceja, con o sin blefaroplastia después. Decirlo cuesta una cirugía menos vendida y evita un paciente insatisfecho.

Recuperación comparada

Las dos son ambulatorias y ninguna duele tanto como se teme: lo habitual es tirantez y sensación de arenilla. Lo que cambia es el calendario.

HitoSuperiorInferior
Tiempo de quirófano45 a 60 minutos60 a 120 minutos
Retiro de puntosdía 4 a 6día 5 a 7, o ninguno por vía transconjuntival
Morados visibles7 a 10 días10 a 15 días, con descenso a la mejilla
Inflamación gruesa resuelta10 a 14 días3 semanas
Trabajo de oficina7 a 10 días10 a 14 días
Maquillaje sobre la zonadía 10 a 12día 14
Ejercicio de impacto3 a 4 semanas4 semanas
Resultado definitivo3 a 6 meses6 a 12 meses

El párpado inferior tarda más por drenaje: el líquido baja hacia la mejilla y ese trayecto linfático queda alterado, así que un edema fino puede persistir meses aunque nadie más lo note. Con cantopexia, el ángulo externo queda tenso las primeras tres semanas; es esperado y cede.

En ambas conviene dormir con dos almohadas los primeros 7 días, aplicar frío intermitente las primeras 48 horas y usar lágrimas artificiales de 4 a 6 semanas. El día a día completo está en la guía de recuperación de la blefaroplastia.

Cuándo se hacen las dos en el mismo tiempo quirúrgico

Se operan juntas —la llamada blefaroplastia de los cuatro párpados— cuando la valoración encuentra los dos problemas a la vez: piel sobrante arriba y bolsas abajo. Es frecuente a partir de los 50 años y tiene ventajas objetivas: una sola anestesia, una sola incapacidad y un resultado armónico, porque un párpado superior rejuvenecido sobre una bolsa intacta llama la atención sobre lo que no se corrigió.

La combinada dura entre 2 y 2 horas y media, sigue siendo ambulatoria y suele hacerse con sedación y anestesia local. Lo que cambia es la inflamación: sumar los dos territorios alarga unos días los morados y hace más pesada la primera semana.

Hay una precaución que gobierna la combinación: el cierre palpebral. Si arriba se retira piel al límite y abajo se traiciona el tono del párpado, la posibilidad de que el ojo no cierre bien al dormir se multiplica. Por eso, al combinar, se es más conservador arriba y se refuerza el ángulo externo abajo.

Se separa en dos tiempos cuando hay ojo seco significativo, enfermedad tiroidea ocular activa, cuando primero corresponde elevar la ceja o cuando no se pueden permitir dos semanas seguidas de recuperación.

Precio de una y de las dos

En Bogotá, con cirujano plástico certificado por la SCCP, anestesiólogo presente y clínica habilitada, los rangos de 2026 son estos:

  • Blefaroplastia superior sola: entre $6.000.000 y $11.000.000 COP.
  • Blefaroplastia inferior sola: entre $7.500.000 y $13.000.000 COP, según la vía y según requiera cantopexia.
  • Los cuatro párpados en un mismo tiempo quirúrgico: entre $11.000.000 y $19.000.000 COP.

Ninguna de esas cifras es un presupuesto: el valor real sale de la valoración y depende de la técnica indicada, del tiempo de quirófano y de tus antecedentes.

La inferior cuesta más por tiempo y dificultad: más pasos, más riesgo que controlar y con frecuencia un gesto añadido para tensar el párpado. Sumarlas, en cambio, no duplica el total: el quirófano, el anestesiólogo, los exámenes y los controles se pagan una sola vez, así que operar los cuatro párpados suele costar entre el 60 % y el 75 % de lo que costarían las dos cirugías por separado.

Qué debe desglosar un presupuesto serio —honorarios, anestesiólogo, quirófano, materiales y controles— y qué señales delatan una oferta barata está en el artículo sobre el precio de la blefaroplastia.

Si sigues sin tener claro cuál te corresponde, es la respuesta esperable: la distinción se hace con medidas, no con fotos. Puedes revisar la técnica en la página de esta cirugía y agendar tu cita de valoración con el Dr. Devoz en Bogotá para recibir la indicación por escrito, con tiempos y presupuesto.

Preguntas Frecuentes sobre la blefaroplastia superior e inferior

¿A qué edad se opera cada párpado?

No hay una edad mínima, hay una indicación. La superior se concentra entre los 45 y los 65 años, aunque con carga genética hay quien la necesita a los 35. Las bolsas del párpado inferior son hereditarias y se operan con frecuencia entre los 28 y los 40 años.

¿La blefaroplastia superior quita las patas de gallo?

No. Son arrugas dinámicas del músculo orbicular y siguen ahí después de la cirugía: se tratan con toxina botulínica o con tecnologías de superficie. Esta cirugía retira piel sobrante, no plancha líneas de expresión.

¿Se puede corregir la bolsa con ácido hialurónico en vez de operar?

Depende de qué domine. Si el relieve principal es el surco y la bolsa es discreta, el relleno camufla el escalón durante 9 a 18 meses. Si la bolsa es franca, el producto solo agranda la zona, y el edema por sobrellenado puede durar meses.

¿Cuánto duran los resultados de cada una?

La grasa retirada del párpado inferior no vuelve a formarse, así que su resultado es el más duradero; lo que cambia es la piel y la posición de los tejidos vecinos. Arriba, el resultado suele sostenerse entre 8 y 12 años. Ninguna de las dos es permanente.

¿Puedo operarme un solo párpado si tengo asimetría?

Técnicamente se puede, pero rara vez se indica: operar un lado hace más evidente la diferencia, porque el otro párpado parece caer más. Cuando la asimetría es marcada, hay que descartar antes una ptosis unilateral del elevador, que se corrige con otra técnica.

¿Cuándo puedo volver a maquillarme y a usar lentes de contacto?

El maquillaje espera a que la piel cierre por completo: día 10 a 12 arriba y día 14 abajo, con productos nuevos. Los lentes de contacto vuelven entre los días 10 y 14 tras una superior y en la segunda o tercera semana tras una inferior, porque colocarlos tracciona el párpado. Las gafas de sol, desde el primer día.

© 2026 Dr. Luis Devoz — Cirugía Plástica. Bogotá, Colombia.